Taís Lobo e Fabíola Melca

De nuvem
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PORNO PORSI - DOC.UERPO


Nesta residência buscou-se encaminhar a finalização de um processo de registro que se fez ao longo dos dois festivais Porno Porsi, realizados respectivamente em Bogotá e em Buenos Aires, durante o ano de 2011.

O Festival Porno Porsi foi uma plataforma de encontro entre realizadorxs que buscam re-signifucar o corpo, o sexo e a sexualidade nas expressões artísticas e nas formas de vida, e nasceu do desejo de impulsionar e dar visibilidade à experimentação de uma outra sexualidade, distanciada das categorizações de desejos e corpos assignados biopoliticamente dentro do contexto latino-americano. As formas de “artivismo” que convergiram nos festivais têm interlocução total com as tecnologias sociais, de gênero e de sexualidade, e se articulam diretamente através de diversas formas subversivas de operar as tecnologias digitais e livres, uma vez que re- apropriadas pelas mãos de feministas e minorias sexuais.

Durante os festivais, realizou-se um registro não apenas fotográfico e escrito, como também gravou-se um diverso material destinado à feitura de um documentário que ainda não encontrou tempo imersivo o suficiente para ser finalizado, apesar de sua montagem já se encontrar bastante encaminhada. Portanto, estimou-se que o período de permanência nessa residência de verão da Nuvem poderia se constituir num processo de finalização de um primeiro corte desse documentário.



- un film performatico hecho desde el ojo del huracán -


PornO porSi es un film performático realizado desde una perspectiva más interactiva y corpórea, menos mental o solamente racional, es decir, desde una “corporeización del conocimiento”, desde la observación participativa y llevando en cuenta la intuición – conocimiento ancestral e inherente al cuerpo – que proporciona comunicación entre diversos universos concretos y simbólicos. El film, lo comprendemos como una práctica de carácter ritual, emotiva y afectiva, transformadora de sus agentes participantes y que propone como metodología práctica el constante intercambio de papeles.

El proceso es lo importante y constitutivo; el resultado, su consecuencia. Así que, mientras las grabaciones es imprescindible que se generen espacios para estas discusiones y producciones: la de otras miradas y formas de pensar, representar, usar, jugar (con) la sexualidad, dentro de una perspectiva cultural-urbana “biotecnológica y farmacopornográfica”, además de desarrollar y exponer esos puntos en el contexto urbano – ocupar y irrigar ese espacio, carente de flujos pulsantes; una (re)apropiación y (re)actualización de formas bien consolidadas, en términos de territorialización – como las grandes capitales latinoamericanas y como la pornografía mainstream, sus categorizaciones, tags y procesos de exclusión – a través del activismo “político-pornificado”. De esa forma, parte de las imágenes del film es el resultado de encuentros, como los Festivales Porno Porsi, luego resultado del intercambio creativo y de un proceso colaborativo que siempre aporta otras miradas que se relacionen con el proyecto, que está siempre en formación, que es flexible, una construcción constante que traspasa su propia finalización.

Las imágenes otras son generadas a partir de encuentros reales y virtuales entre esxs personajes-agentes, que dialogan sobre sus historias y afectos, producciones, (re)creaciones y (re)construcciones alrededor de su sexualidad, luego de su arte, luego de su vida – que entendemos ser una la extensión de la otra, y así sucesivamente. Proponemos generar encuentros y desencuentros que no hablen de “los sujetos de un documental” – términos altamente opresores, de pronto un uso propio del Etnógrafo – sino de realizadorxs y productorxs que representan y (re)inventan las verdades y (micro)cosmos: los de unx mismx, los nuestros y los del film. Comprendemos también que “las fronteras entre los modos de documentales de representación social (no solo) se están borrando”, como necesitan ser borradas. El término NO ficción en si mismo ya NO es posible. Las fronteras entre realidad y ficción son permeables; como no es posible construir el árbol genealógico del documental, el termino “modos de documentales” no es necesario, pues que cada película es una construcción singular. Encontremonos o no, pero que nos sumemos, nos multipliquemos, nos reproduzcamos como el más fuerte rizoma, sea a través del performance, del skype o livestream – pues que somos nómadxs y estamos siempre en movimiento – de una charla en el bar, sea en la casa o en la cama o en la calle: como y en donde nos guste y en dónde sea (re)significante. Allá estaremos grabando; también.

Pensamos que la imagen puede funcionar como puente para provocar esos encuentros, intercambios y toques entre distintos universos culturales de Latinoamérica. Esas imágenes generadas son una estrategia social contra la opresión y el odio inculcados por gobiernos heteronormativos, patriarcales y, por supuesto, cristianos y machistas, en contra la diversidad presente en los países latinoamericanos. Esos “poderes” han utilizado hacen décadas la imagen para dominar y controlar los cuerpos.

“Desarollar una mirada erótica que implique en cierta medida esta corporeización de la experiencia cinematográfica”.

El proyecto entiende el cine hoy como herramienta potente que puede ser utilizada por comunidades desplazadas, marginadas, exílicas, diaspóricas y migrantes versus las representaciones estereotipadas y homogeneizadas, (re)creando múltiplas y periféricas identidades desde lo que llamamos estrategia performática, utilizándose del video y teniendo en conta la provocación más que la observación. Se podría hablar, entonces, de una corporeización también del registro, y eso nos dice respecto directamente pues que, sin darnos cuenta, ya no estábamos solamente registrando trabajos ajenos, sino que empezamos nosotras mismas a crear en el mismo sentido, es decir que pasamos por un proceso de inmersión en lo que propusimos documentar. De ahí, fue creada, sin ninguna pretensión y en mientras un performance, “la camarógrafa Porno Porsi”, o sea, el proyecto corporificado, en performance y en relación directa con lxs personajes-agentes, que en virtud de esa horizontalidad no son “personajes”, ni “sujetxs”, sino amigxs y parcerxs.

En el “cine acentuado” encontramos la referencia de la utilización de medios audiovisuales por esas comunidades nómades – segundo creemos – para inscribir a través de unx mismx sus propias identidades redefinidas en películas. Eso hace parte de una estratégia performática. Representar a si mismx. Una forma de rescate de memoria en un mundo globalizado y homogeneizado. Sea para hacer resistencia contra la homogeneización, el sexismo, la homofobia, patrones, para burlarse, para exhibirse sin pudor, para experimentar lo nuevo, experimentar lo que le gusta, para sobrevivir lejos de la familia como extrangerx o para repensar Latinoamérica. Este “cine acentuado” se llama así por los acentos de lxs realizadorxs y por cuestiones estéticas y políticas que proponen inscribirse a si mismo a través de estratégias que cuestionan la retórica de transparencia y narrativa (supuestamente) realista de la industria cinematografica y del cine etnográfico.

El acento del film Porno Porsi es el portuñol y los tantos acentos mismos existentes adentro de cada país, siendo el “Si/Sí” un pronombre personal, en portugués, y un adverbio afirmativo, en español.

Eso trata de migración y reconocimiento de afinidades y diferencias, de los cuerpos asignados biopoliticamente, de la sexualidad, respeto a la diversidad, similitud de procesos históricos, un rompimiento del aislamiento, la resistencia.

Los países en dónde desarrollamos el proyecto tienen una cultura hegemónica, derivada directamente del Occidente: colonizadores españoles y portugueses que transformaron (cuando poco exterminaron) a las culturas nativas y metieron en un mismo “navío negrero” naciones totalmente distintas – Yorubás y Gêges, guerrerxs y shamanes, lo que se nombra por “negros africanos” – cambiadas en naciones esclavas. Somos resultado de una mezcla cuyo producto de forma alguna tiene un porcentaje equilibrado. Así que, hay que tomar en cuenta que el territorio (geográfico, mismo) en dónde se mueve la realización del film carga un concepto y noción de sexualidad que se construyó desde la dominación, del machismo, del etnocidio, luego del autoritarismo y de la violencia, lo que hoy se yuxtaponen – pues que siguen todavía presentes en muchas partes, pese a las “emancipaciones”- a los bio, sexo y pornopoderes. A eso lo llaman “sociedad igualitaria de derecho”.

De la misma forma, nuestro contexto cultural latinoamericano siempre caminó entre lo nativo y lo forráneo y la resistencia de acá siempre estuvo conectada al sincretismo, al misticismo, al coletivismo, a la apropiación y transformación: maracatu, mulatxs, cafusxs, caboclxs, gitanxs, umbanda, candombe, candomblé, carimbó, cumbia, capoeira, quilombo – que en portugués se remite al hogar en dónde se organizaban lxs esclavxs fugitivxs. Verdaderos núcleos de resistencia que supieron alimentarse de todo lo que hay y nutrirse con lo mejor de ese alimento. Lo malo, lo tiran. Y el film, por su vez, alimentase de múltiplas referencias.

Eso nos trae el porque de Latinoamérica, feminismo, erotismo, pornomacumba, performance, resistencia, itinerante, nómada, cine-trance, film, video, internet y red.

PorNo porSi se propone como una película íntima que muestra nuestro placer y felicidad en los momentos compartidxs entre todxs: una mirada erótica, desde el ojo del huracán.



FESTIVAL PORNO PORSI

Nasceu do desejo de impulsionar e dar visibilidade à realização e ao debate relacionados a movimentos como a pós-pornografia e o feminismo, e à experimentação de uma sexualidade outra, dissidente e distante das categorizações de desejos e corpos assginados biopoliticamente, dentro do contexto geográfico Latino-americano. A plataforma é um espaço de intercâmbio entre artistas, comunicadores, ativistas e realizadores de toda a América Latina, e quer aproximar a quem hoje se dedica a re-significar politicamente a pornografia desde fora da indústria do pornô mainstream e do mercado de arte erótica, reconhecendo a diversidade nas representações da sexualidade por meio da fotografia, do video, do cinema, do teatro, da performance, da intervenção urbana, da literatura, da web, da radio e do cruzamento dessas linguagens.

O projeto já se constituía enquanto investigação para fins de realização de um documentário desde 2008, porém é em 2010 que surge a necessidade de realizar não apenas um filme mas também um espaço de convergência daqueles que estivessem criando e pensando em torno da temática. Dessa forma, em 2011 realiza-se de forma auto-gerida o I Festival Porno Porsi, em Bogotá, e logo o II Festival Porno Porsi, em Buenos Aires, ambos com uma diversidade de atividades como oficinas práticas e teóricas, mostras audiovisuais, exposições, intervenções urbanas e ações diretas. O projeto contou com diversos colaboradores, dentre eles os coletivos argentinos Cuerpo Puerco e Acento Frenético, os colombianos Zunga e Le Petit Justine, o brasileiro En-Tránsitos, e as artistas, ativistas e oficineiras Aily Habibi, Azael Xno, Andrea Cadavid, Ana Utrero, Fernanda Nogueira, Ícaro Lira, Ladyzunga, Luna Acosta, Marcelo Mudou, Nadia Granados e Rubiane Maia.

Por vincular-se a questões referentes a sexualidades não normativas e suas consecutivas problemáticas que envolvem suas formas de patologização e de exclusão social, o festival também possui o caráter de intervir e provocar profunda e politicamente o sentido e a estruturação dos grandes centros latino- americanos, atentando-se às suas edificações, aos processos de urbanização e seus modos de opressão, exploração, segregação e controle sobre as minorias de direito; em outras palavras, o festival é sensível à genealogia dos espaços urbanos e buscar ativar diretamente em seus respectivos contextos políticos. Nesse sentido, a cada início e fim de ambos os festivais realizou-se, respectivamente, duas ações: a Chicas de La 26 e a Des-haciendo Buenos Aires; a primeira tratou-se de uma intervenção ao longo de uma avenida central bogotana em obras, conhecida como Transmilenio, questionando a obscenidade de uma certa política pública, através do corpo obsceno no espaço público; já a segunda tratou-se de uma paródia a certos líderes políticos em eleição, e aos símbolos e monumentos urbanos que os simbolizam historicamente.